El objetivo de la desintoxicación de drogas, también llamada eliminación de toxinas o tratamiento de abstinencia, es conseguir que el paciente que sufre adicción a una sustancia tóxica suspenda su consumo de la droga adictiva de la forma más rápida y segura posible.
Existe un gran número de sustancias que provocan adicciones, pero las principales son:
Las adicciones a sustancias tóxicas son enfermedades crónicas que afectan al cerebro y a la conducta, caracterizadas por la dependencia a una o varias drogas nocivas para el organismo. En este caso, el alcoholismo se refiere a la adicción que tiene una persona al alcohol.
Existen dos tipos de alcoholismo:
Los síntomas de la adicción al alcohol son:
Además, el consumo excesivo de esta droga conlleva graves problemas de salud, tanto mentales (depresión, psicosis) como físicos (daños en hígado, cerebro), e incluso la muerte.
Actualmente no existe una causa común, sino que existen varios factores importantes en el desarrollo de esta enfermedad. Por ejemplo, una persona con un padre o una madre alcohólico tiene más probabilidad de adquirirlo.
Otra causa está relacionada con factores psicológicos, es decir, conflicto en relaciones interpersonales, necesidad de aliviar la ansiedad, depresión, aceptación social del consumo de alcohol o baja autoestima.
La prevención de esta enfermedad debe empezar desde la adolescencia, evitando que el adolescente beba alcohol antes de los 18 años.
Para ello, es importante la actitud de la familia, no sólo prohibiéndoles, sino también no consumir alcohol con frecuencia delante de ellos ni hablar de cuánto bebían de jóvenes, ya que así el joven puede ver el consumo de alcohol como algo normal y deseable cuando se está con amigos.
También es importante informar al adolescente de las consecuencias que tiene el alcohol y mejorar sus habilidades sociales y su autoestima.
Dado que el alcoholismo tiene varias causas, el tratamiento debe realizarse desde un enfoque multidisciplinar.
El primer paso es que el paciente reconozca la adicción. Para tratar el síndrome de abstinencia, puede ser necesario el ingreso hospitalario. Esta fase se llama desintoxicación, y la última fase es la deshabilitación, que tiene como objetivo que el paciente no beba nunca más.
El tratamiento es multidisciplinar, de manera que incluye terapia psicológica, como:
Las anfetaminas son un grupo de sustancias estimulantes del sistema nervioso central. Fueron desarrolladas originalmente para tratar condiciones médicas como la narcolepsia, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y, en algunos casos, depresión. También se utilizaron en el pasado como supresores del apetito para controlar el peso.
Efectos principales de las anfetaminas:
Aumento de la energía y el estado de alerta.
Disminución de la fatiga.
Incremento de la concentración y el enfoque.
Supresión del apetito.
Riesgos y efectos secundarios:
Aumento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
Insomnio, ansiedad e irritabilidad.
Riesgo de dependencia y abuso si se usan sin control médico.
A dosis altas o uso prolongado: paranoia, comportamiento agresivo o incluso psicosis.
Situaciones de uso:
Uso médico controlado: Recetadas bajo supervisión para TDAH y narcolepsia.
Uso no médico (ilegal): Puede llevar a adicción, problemas cardíacos, y severos daños físicos y psicológicos.
Algunos ejemplos conocidos de medicamentos basados en anfetaminas:
Adderall® (mezcla de sales de anfetamina)
Dexedrina® (dextroanfetamina)
Vyvanse® (lisdexanfetamina)
Tratar la adicción a las anfetaminas es difícil, pero totalmente posible con un enfoque correcto. Aquí te explico de forma clara y directa:
El primer paso siempre es aceptar que hay una adicción. Muchos usuarios minimizan el problema o sienten vergüenza. Sin ese primer paso, cualquier tratamiento se vuelve mucho más difícil.
No se recomienda dejar las anfetaminas de golpe sin ayuda profesional («síndrome de abstinencia» puede ser fuerte: depresión, fatiga extrema, antojos intensos).
Una desintoxicación controlada en clínica o con apoyo médico ayuda a manejar síntomas como:
Depresión profunda
Insomnio
Ansiedad severa
La base del tratamiento es psicológica, no farmacológica (a diferencia de otras adicciones):
Terapia cognitivo-conductual (TCC): Ayuda a cambiar patrones de pensamiento destructivos.
Terapias motivacionales: Refuerzan las razones para mantenerse sobrio.
Terapias grupales (como Narcóticos Anónimos): Proporcionan apoyo emocional y reducción del aislamiento.
Aunque no existe un medicamento aprobado exclusivamente para tratar la adicción a anfetaminas, en algunos casos los médicos usan:
Antidepresivos para tratar la depresión severa.
Estabilizadores del estado de ánimo si hay trastornos asociados.
Medicamentos que controlan impulsividad o ansiedad.
Alejarse de círculos sociales donde haya consumo.
Crear una rutina saludable (deporte, sueño, alimentación).
Establecer nuevas metas personales o profesionales.
La recaída es común. No significa fracaso, sino que el proceso necesita ajustes.
Programas de seguimiento a largo plazo (de 6 meses a 1 año) aumentan las tasas de recuperación.
Las benzodiacepinas (benzos) son medicamentos depresores del sistema nervioso central.
Se usan bajo receta médica para:
Tratar ansiedad intensa.
Controlar insomnio.
Reducir convulsiones.
Relajar músculos.
Ejemplos comunes:
Diazepam (Valium)
Lorazepam (Ativan)
Alprazolam (Xanax)
Clonazepam (Klonopin)
Las benzodiacepinas, si se usan por mucho tiempo o sin control, provocan:
Tolerancia (necesitas más dosis para el mismo efecto).
Dependencia física y psicológica.
Síndrome de abstinencia si se dejan de golpe.
Síntomas de adicción:
Necesidad urgente de tomar el medicamento.
Aumento de la dosis sin indicación médica.
Ansiedad, insomnio, temblores si se intenta dejar.
Nunca suspender de golpe.
Se reduce la dosis poco a poco bajo supervisión médica.
Este proceso puede durar semanas o meses, según el grado de dependencia.
Psiquiatra: ajusta dosis y trata ansiedad de fondo.
Terapia psicológica: (especialmente terapia cognitivo-conductual) para manejar el estrés y evitar recaídas.
Grupos de apoyo: compartir experiencias ayuda a sostener el tratamiento.
Los síntomas comunes son:
Insomnio
Ansiedad
Palpitaciones
Temblores
Irritabilidad
Sensación de pánico
Para esto, el equipo médico puede recetar medicinas temporales no adictivas.
Técnicas de relajación (meditación, mindfulness).
Ejercicio físico regular.
Rutinas de sueño saludables.
Evitar consumo de alcohol u otras sustancias.
El cannabis (también llamado marihuana) es una planta que contiene compuestos psicoactivos como el THC (tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabidiol).
Se utiliza:
Recreativamente: por sus efectos de relajación, euforia o alteración de la percepción.
Medicinalmente: para tratar dolor crónico, náuseas, epilepsia, ansiedad, entre otros.
Sí.
Aunque muchas personas creen que no es adictivo, entre el 9% y el 30% de los consumidores frecuentes pueden desarrollar un trastorno por consumo de cannabis.
Señales de adicción:
Uso compulsivo, aunque cause problemas en trabajo, estudios o relaciones.
Dificultad para dejarlo aunque se quiera.
Síntomas de abstinencia: irritabilidad, ansiedad, insomnio, apetito alterado.
Terapia cognitivo-conductual (TCC): la más eficaz para cambiar patrones de pensamiento y comportamiento asociados al consumo.
Terapias de motivación: ayudan a reforzar el deseo de dejarlo.
Grupos como Marijuana Anonymous funcionan similar a Alcohólicos Anónimos: apoyo entre personas que están dejando el consumo.
Aunque no hay medicamentos específicos para la adicción al cannabis, un médico puede tratar los síntomas asociados como ansiedad, depresión o insomnio.
Fomentar actividades alternativas: ejercicio, hobbies, meditación.
Alejarse de ambientes o amistades que promuevan el consumo.
Establecer nuevas rutinas diarias para evitar recaídas.
La cocaína es un estimulante poderoso derivado de la planta de coca (Erythroxylum coca).
Se presenta generalmente como un polvo blanco cristalino, que se inhala, inyecta o fuma (en forma de «crack»).
Efectos inmediatos:
Euforia intensa.
Aumento de energía y alerta.
Sensación de poder y bienestar.
Sin embargo, sus efectos desaparecen rápido (en minutos u horas), llevando a consumir repetidamente para mantenerlos, lo que favorece la adicción.
La cocaína bloquea la recaptación de neurotransmisores como la dopamina, serotonina y noradrenalina.
Esto produce niveles anormalmente altos de estas sustancias, generando:
Placer intenso.
Mayor motivación.
Estado de excitación.
Con el tiempo, el cerebro se adapta y necesita más cocaína para sentir placer, iniciando el círculo de dependencia.
Infartos cardíacos.
Problemas respiratorios.
Convulsiones.
Daños en la nariz (si se inhala) o en las venas (si se inyecta).
Ansiedad, paranoia.
Depresión severa.
Agresividad o irritabilidad.
Psicosis (pérdida de contacto con la realidad).
Pérdida de empleo o estudios.
Problemas familiares y legales.
Aislamiento social.
Es un trastorno crónico del cerebro caracterizado por el consumo compulsivo de la droga, pese a sus consecuencias negativas.
Síntomas:
Deseo intenso (craving) de consumir.
Incapacidad para dejar de usarla.
Tolerancia: necesidad de más cantidad para lograr el mismo efecto.
Síntomas de abstinencia: fatiga, depresión profunda, irritabilidad.
Actualmente, no existe una medicación específica aprobada que cure la adicción a la cocaína, pero el tratamiento eficaz combina terapias psicológicas, apoyo social y, en algunos casos, tratamientos médicos.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): ayuda a reconocer y cambiar patrones de consumo.
Manejo de contingencias: recompensas por mantenerse limpio (programas de incentivos).
Terapias de grupo: como Narcóticos Anónimos.
Se pueden tratar síntomas como depresión, ansiedad o trastornos del sueño con fármacos específicos.
Programas intensivos de internación.
Desintoxicación médica supervisada para manejar el síndrome de abstinencia de forma segura.
Terapias familiares para fortalecer el entorno del paciente.
Educación a familiares para ayudar a la recuperación.
Ejercicio regular.
Rutinas saludables de sueño y alimentación.
Evitar entornos y personas relacionadas con el consumo.
La nicotina es una sustancia química que se encuentra de forma natural en la planta del tabaco (Nicotiana tabacum).
Es el principal componente que causa adicción en productos como:
Cigarrillos.
Puros.
Tabaco de mascar.
Cigarros electrónicos (vapeadores).
Aunque la nicotina en sí no causa cáncer directamente, su consumo mantiene la adicción al tabaco, que sí contiene muchas otras sustancias cancerígenas.
Cuando se inhala o absorbe, la nicotina llega rápidamente al cerebro (en solo 10 segundos), donde:
Estimula la liberación de dopamina, el neurotransmisor del placer.
Genera sensaciones de placer, concentración y reducción del estrés momentáneamente.
El problema es que el cerebro se adapta y necesita cada vez más nicotina para sentir el mismo efecto, creando tolerancia y dependencia.
Aumento de la presión arterial y frecuencia cardíaca.
Mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Daño pulmonar (por humo de tabaco o vapor de vapeadores).
Disminución de la función inmune.
Ansiedad.
Irritabilidad.
Depresión (especialmente al dejar de consumir).
Dependencia constante (necesidad de fumar o vapear en cualquier situación).
Impacto en relaciones personales debido a la adicción.
La adicción a la nicotina es el deseo compulsivo de consumir productos que contienen esta sustancia, a pesar de conocer sus consecuencias negativas.
Síntomas:
Deseo intenso (craving) de fumar o vapear.
Incapacidad para dejarlo a pesar de varios intentos.
Síndrome de abstinencia si se intenta abandonar: irritabilidad, ansiedad, problemas para dormir, aumento de apetito.
Abandonar la nicotina puede ser difícil, pero es completamente posible con el tratamiento adecuado.
Chicles de nicotina.
Parches de nicotina.
Inhaladores o sprays nasales. Objetivo: Reducir gradualmente la dependencia de forma controlada.
Bupropión (Zyban): ayuda a reducir el deseo de fumar.
Vareniclina (Champix): reduce los síntomas de abstinencia y bloquea los efectos placenteros del tabaco.
Importante: Estos medicamentos deben ser recetados por un médico.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): enseña estrategias para manejar los desencadenantes de fumar.
Terapia de grupo o apoyo en programas para dejar de fumar.
Ejercicio físico regular (reduce ansiedad y controla el peso).
Técnicas de relajación (respiración profunda, meditación).
Evitar situaciones sociales asociadas al tabaco (al menos en las primeras semanas).
Los opiáceos son un grupo de sustancias químicas que se derivan de la planta de opio o se producen sintéticamente.
Tienen efectos analgésicos (alivian el dolor) pero también muy adictivos.
Algunos ejemplos:
Naturales: morfina, codeína.
Sintéticos: oxicodona, fentanilo.
Ilegales: heroína.
La heroína es un opiáceo semisintético altamente adictivo, producido a partir de la morfina.
Se presenta como un polvo blanco o marrón o una sustancia negra pegajosa (conocida como «goma» o «black tar heroin»).
Formas de consumo:
Inyectada.
Fumada.
Inhalada («esnifada»).
Una vez consumida, la heroína llega rápidamente al cerebro y se convierte en morfina, uniéndose a los receptores opioides que controlan el dolor, el placer y otras funciones importantes.
Sensación intensa de placer («rush» o subidón).
Relajación profunda.
Reducción del dolor físico.
Sequedad en la boca.
Pesadez en brazos y piernas.
Náuseas y vómitos.
Picazón intensa.
Somnolencia profunda (peligroso porque puede llevar a la inconsciencia).
Físicas:
Daño severo a venas (en el caso de inyección).
Riesgo de infecciones graves (endocarditis, VIH, hepatitis C).
Daño pulmonar.
Pérdida de peso extrema y desnutrición.
Mentales:
Ansiedad, depresión, paranoia.
Deterioro de la memoria y de la toma de decisiones.
Sociales:
Problemas laborales, legales y familiares.
Aislamiento social.
Riesgo de sobredosis mortal.
La sobredosis ocurre cuando el consumo de heroína deprime tanto la respiración que puede llevar a la muerte.
Síntomas de sobredosis:
Respiración muy lenta o ausente.
Labios y uñas azuladas.
Pérdida de conocimiento o coma.
Antídoto: El medicamento naloxona puede revertir una sobredosis si se administra a tiempo.
(Disponible en algunos países para uso de emergencia).
Supervision en un centro especializado para manejar los síntomas de abstinencia.
Importante: no intentar dejar la heroína de golpe sin asistencia, puede ser peligroso.
Metadona: reduce el deseo de consumir heroína.
Buprenorfina: disminuye los efectos de la heroína y ayuda a prevenir recaídas.
Naltrexona: bloquea el efecto de los opioides en el cerebro.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): trabaja para cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento relacionados con el consumo.
Terapia de grupo o programas de 12 pasos (como Narcóticos Anónimos).
Ingreso en centros de rehabilitación a corto o largo plazo.
Programas de apoyo comunitario.
Los tratamientos de desintoxicación son procesos medicalizados para que los pacientes logren superar su adicción, eliminando o controlando la sintomatología de abstinencia. Suelen constar de diferentes etapas:
Una vez pasado el primer paso de desintoxicación, opciones como los grupos de autoayuda o la terapia conductual pueden ayudar en gran medida a que el paciente aprenda a controlar su compulsión por las drogas y a apoyarse con otros pacientes.
En los grupos de autoayuda proporcionan un soporte emocional al paciente, ya que pueden disminuir los sentimientos de vergüenza y aislamiento que pueden conducir a una recaída. Además, ayudan a comprender al paciente que la adicción es un trastorno crónico con un riesgo de recaída.
La terapia conductual se puede aplicar como parte de un programa de tratamiento para la drogadicción. Es una forma de psicoterapia en la que un psicólogo, un psiquiatra o un terapeuta autorizado en alcohol y drogas proporcionará al paciente técnicas para enfrentar su compulsión a las drogas, evitar las recaídas o estrategias para encarar una posible recaída.
El especialista trata la conducta y los procesos mentales de las personas. Su campo de estudio abarca todos los aspectos de la experiencia humana: percepción, atención, motivación, emoción, inteligencia, personalidad, conciencia, etc. Para encontrar las respuestas a todas estas cuestiones se basa en el método científico.
También el especialista en psiquiatría puede ayudar en esta patología, ya que existe una rama específica de psiquiatría clínica de adicciones. Los psiquiatras tratan los trastornos mentales con el objetivo de asegurar la autonomía y la adaptación del individuo a las condiciones de su existencia.
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